biblia.jpgLos dos equipos rivales se aprestan a unas semanas de reñida campaña electoral: por el partido demócrata, un afroamericano que se hizo cristiano de adulto y un católico progresista defensor del aborto; por el partido republicano, un anglicano tibio y una evangelista convencida. Sepa quién es quién en el complejo panorama político-religioso estadounidense.

(Desde Madrid) LA RELIGIÓN IMPORTA, y mucho, en la campaña electoral de Estados Unidos. Tres de cada cuatro estadounidenses ve necesario que el futuro presidente tenga fuertes sentimientos religiosos.

Barack Obama perteneció durante unos años a la Trinity United Church of Christ, en la cual decidió ser bautizado. Nació musulmán de padre musulmán no practicante y durante algunos años tuvo una educación culturalmente musulmana bajo los auspicios de su padrastro indonesio. La Trinity es una congregación afroamericana con 8.500 miembros, afiliada a la United Church of Christ, una corriente cristiana protestante de origen calvinista que practica el gobierno congregacionalista de la iglesia: cada congregación maneja sus propios asuntos de manera independientemente y autónoma. El 31 de mayo pasado, Obama se dio de baja en esta iglesia, después de que su titular se reafirmara en declaraciones políticamente incorrectas a favor del radicalismo afroamericano.

El candidato mestizo se declara religioso y al mismo tiempo partidario del aborto, una postura ambigua que no convence a los fieles de la Iglesia de Roma. Los cristianos no terminan de ver al senador por Illinois como su candidato. Por eso ha elegido al católico Biden para acompañarlo. Una encuesta sugiere que si Obama conquista al 10 por ciento de los creyentes que suele votar republicano, la balanza se inclinaría a su favor. “Hace tiempo que Obama parte con desventaja. Ni siquiera en la batalla con Hillary Clinton logró meterse en el bolsillo a los demócratas católicos”

John Mc Cain pertenece a la iglesia anglicana pero nunca ha sido especialmente devoto; está divorciado, y siempre ha defendido que la religión es un asunto privado. Nunca despertó simpatías entre los cristianos devotos que forman el núcleo duro del apoyo republicano. Por eso ha elegido a la evangelista Palin para que cubra este flanco, de cuya movilización masiva depende absolutamente su victoria.

Ambos fueron entrevistados el mismo día y consecutivamente en un programa de televisión por Rick Warren, uno de los principales líderes evangélicos de Estados Unidos. Ni uno ni otro terminan de convencer a un sector que no está dispuesto a negociar sus creencias más firmes: el rechazo categórico al aborto y al matrimonio homosexual. Hace tiempo que Obama parte con desventaja. Ni siquiera en la larga batalla con Hillary Clinton logró meterse en el bolsillo a los demócratas católicos que apoyaron a la ex primera dama.

La fe religiosa es uno de los temas más importantes de las elecciones estadounidenses y pese a la separación Iglesia-Estado, a los candidatos se les radiografía exhaustivamente sobre el papel que juega la religión en su vida y sobre la influencia que podría tener en su eventual presidencia.

UNOS ESTADOS UNIDOS Y MUY RELIGIOSOS

El más reciente y completo estudio, realizado por el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, concluye que casi un 80 por ciento de los estadounidenses se consideran cristianos, 5 por ciento pertenece a otras religiones y 15 por ciento se considera no religioso, ateos o agnóstico.

Los protestantes son el 44 por ciento de la población, un 26 por ciento de las iglesias evangélicas y un 18 por ciento de los protestantes tradicionales. Los católicos son el 24 por ciento. Dado que la población del país es de 300 millones, los católicos serían 70 millones y los protestantes unos 120 millones.

Las iglesias y grupos religiosos evangélicos tienen sus raíces en el movimiento renacentista protestante del siglo XVIII en Estados Unidos e Inglaterra. Los evangélicos hacen hincapié en la experiencia personal religiosa, la conversión individual, el estudio de la Biblia, el papel de los laicos en la expansión de los principios religiosos y la necesidad de practicar la moral religiosa en la vida pública. Los grupos evangélicos más grandes en Estados Unidos son los bautistas evangélicos, los pentecostales y los evangélicos sin denominación. Las iglesias que son parte de la tradición evangélica protestante comparten la convicción de que Jesucristo es la única ruta hacia la salvación. “Muchas iglesias históricamente negras continúan combinando funciones religiosas y comunitarias”

La corriente principal del protestantismo estadounidense comparte un punto de vista menos excluyente de salvación que el estricto hincapié de los evangélicos en la aceptación personal de Jesucristo. Las iglesias protestantes tradicionales más numerosas en Estados Unidos son las metodistas, luteranas, presbiterianas tradicionales y bautistas tradicionales. Los anglicanos son una minoría del 1,8 por ciento.

Después de que la esclavitud fuera abolida en Estados Unidos a mediados del siglo XIX, los cristianos afro estadounidenses comenzaron a establecer sus propias iglesias para fortalecer sus comunidades, escapar de la discriminación y practicar su culto en sus maneras propias y culturalmente distintas. Esas iglesias se convirtieron rápidamente en las principales instituciones sociales, culturales y políticas de la comunidad afro estadounidense. Pastores y predicadores negros, como Martin Luther King Jr., entre otros, desempeñaron un prominente papel durante el movimiento de los derechos civiles de la década de 1960. En la actualidad, muchas iglesias históricamente negras continúan combinando funciones religiosas y comunitarias, al igual que fomentan formas únicas de culto y expresión espiritual. “El catolicismo romano es la iglesia individual más grande en Estados Unidos” Las más numerosas entre las iglesias cristianas negras son las bautistas y las metodistas.

Estados Unidos tiene la tercera población católica más grande del mundo (después de Brasil y México). El catolicismo es la religión tradicional de la mayoría de los estadounidenses de origen latino, italiano, irlandés y polaco. La Encuesta del Panorama Religioso indica que la proporción católica de la población de personas adultas en Estados Unidos se ha mantenido constante en décadas recientes, en alrededor de 25 por ciento. Aproximadamente un tercio de los encuestados que crecieron siendo católicos, ya no practican esa religión. Sin embargo, esta cifra se ha compensado parcialmente por inmigrantes católicos provenientes particularmente de América Latina. El catolicismo romano es la iglesia individual más grande en Estados Unidos.

LOS CATÓLICOS, LA INFLUENCIA ELECTORAL MÁS IMPORTANTE

Las encuestas de opinión han mostrado una apretada contienda por el voto católico a nivel nacional, con una leve ventaja para Obama. Los votos de la minoría religiosa más importante de Estados Unidos, en 2004 dieron el empujón definitivo a George W. Bush en los Estados clave, los swing states. Los católicos históricamente han tendido tradicionalmente al voto demócrata. Los republicanos representaban al votante blanco y protestante, y los católicos, con fuerte implantación en los sindicatos, tendían a un voto más progresista. “Los sondeos de opinión muestran que los católicos blancos están divididos por igual entre Obama y su rival republicano John McCain” La tendencia culminó con la campaña electoral de Kennedy, que consiguió la victoria sobre Nixon en 1960 gracias a las habilidades de su padre y al apoyo masivo de los católicos.

La tendencia cambió tras las derivas radicales de los 70, y en particular gracias a Reagan. Como ha explicado Michael Novak, colaborador de Juan Pablo II, Reagan comprendió que una de las claves del voto de los católicos era y es la familia. La insistencia en la familia le ganó un apoyo importante del voto de los católicos, que luego volvió a los demócratas, con Clinton, y ahora está de nuevo en disputa.

En las últimas elecciones Bush fue votado por entre el 47 y el 52 por ciento de los votantes católicos. Hay líderes católicos prominentes en ambos partidos (Jeb Bush, converso al catolicismo, en el republicano; Mario Cuomo en el demócrata). En total hay 128 representantes católicos en el Congreso, y 24 senadores. “Los católicos votaron por el ganador en todas las elecciones desde 1932, excepto en 2000, cuando apoyaron al demócrata Al Gore” La presencia de Bush en la catedral de San Mateo y luego en el funeral de Juan Pablo II, así como el elogio que el arzobispo McCarrick hizo del Papa recién fallecido, indican hasta qué punto el catolicismo, como predijo Tocqueville, ha pasado a formar parte del establishment de la sociedad norteamericana.

Los sondeos de opinión muestran que los católicos blancos están divididos por igual entre Obama y su rival republicano John McCain. Jon O’Brien, presidente de Catholics for a Free Choice (Católicos por una Libre Opción), opina que los católicos no hacen caso a los obispos en muchos asuntos, al igual que en Europa. Por ejemplo, en materia de aborto y matrimonios entre personas del mismo sexo, las opiniones de los votantes católicos tienden a reflejar las del conjunto de la población. En general, a los católicos no les preocupan tan profundamente las cuestiones del matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto como uno cree que ocurriría entre los conservadores, dice.

Según el jesuita Thomas J. Reese, los católicos votaron por el ganador en todas las elecciones desde 1932, excepto en 2000, cuando apoyaron al candidato demócrata Al Gore que perdió por unos cientos de votos. Los católicos son la influencia electoral más importante del país, sostiene. Los católicos tienen un peso decisivo en estados como Ohio, Pennsylvania, Michigan, y Texas.

“La nominación del católico Joe Biden es un factor lleno de paradojas cuyo resultado final nadie podría adivinar”John Green, profesor de religión y política estadounidense en el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, cree que aunque hay católicos que forman parte de la derecha religiosa, y muchos católicos conservadores tienen valores similares, los católicos moderados y liberales tienen perspectivas políticas muy diferentes, y añade que para consternación de conservadores, muchos de los asuntos que estaban sobre la mesa en 2006 –la guerra en Iraq, la atención a la salud, la inmigración– que hicieron que los católicos volvieran al Partido Demócrata, sin duda seguirán siendo importantes el próximo noviembre.

Por su parte, la situación es muy reñida también entre los evangelistas. Un sondeo de Pew Forum mostró que el 61 por ciento de los 70 millones largos de cristianos evangelistas apoya a McCain, una cifra que se queda por debajo del 69 por ciento que apoyó a Bush en 2004. El respaldo a Obama es similar al que obtuvo John Kerry en 2004 (el 25 por ciento). La diferencia está en los indecisos, que se han triplicado: en 2004 eran el 4 por ciento; hoy, el 12 por ciento.

Durante el último cuarto de siglo, los católicos conservadores y los evangélicos blancos cada vez votaron más a los republicanos, convirtiendo la oposición al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo en sus principales temas políticos, subraya el Religion News Service.

EL CATÓLICO JOE BIDEN

En este apretado contexto, ambos candidatos han elegido a sus acompañantes para el cargo de vicepresidente prestando atención preferente al factor religioso.

“Biden, hijo de obreros irlandeses y con el rosario en el bolsillo, siempre ha apoyado la sentencia que abrió el camino al aborto legal en Estados Unidos” La nominación del católico Joe Biden como candidato demócrata a vicepresidente, es un factor lleno de paradojas cuyo resultado final nadie podría adivinar. Al tratarse de un conocido disidente de las posiciones oficiales católicas sobre el aborto especialmente (en general en todo el abanico de la defensa de la vida), no ha sido bien recibida por el catolicismo oficial, la Conferencia Episcopal y los sectores conservadores. Es un bien conocido pro-choice, como lo fuera John Kerry, cuya nominación hace cuatro años desató la llamada guerra de la hostia (wafer war), alrededor de la posibilidad de negarle públicamente la comunión.

Biden, aunque pro abortista, es católico practicante, acude a misa todos los domingos. Un nuevo dolor de cabeza para la conferencia episcopal estadounidense, opina el vaticanista John Allen. Que se prolongaría cuatro años si Obama ganara. Biden, hijo de obreros irlandeses y con el rosario siempre en el bolsillo, siempre ha apoyado la sentencia Roe vs. Wade del Tribunal Supremo, que abrió el camino al aborto legal en los Estados Unidos. Dice aceptar la doctrina de la Iglesia católica sobre la vida desde la concepción, votó a favor de una ley que prohíbe el aborto en las últimas semanas de gestación, pero juzga la sentencia Roe vs. Wade justa para una sociedad que tiene diferentes visiones sobre el aborto. En una entrevista a Christian Science Monitor Biden dijo considerar sus ideas como del todo coherentes con la doctrina social católica.

Pero no es esta la idea del arzobispo Charles J. Chaput de Denver, que ha dicho que el apoyo dado por Biden al llamado derecho al aborto es un grave pecado y que por coherencia debe abstenerse de querer comulgar, mientras otro arzobispo estadounidense, Raymond L. Burke, desde Roma donde ocupa el cargo de prefecto del supremo tribunal de la signatura apostólica, se reitera en la misma línea: hay que negar la comunión a los políticos católicos pro aborto. Asimismo, Michael Saltarelli, obispo de Wilmington, diócesis a la que pertenece Biden, manifestó el mismo criterio. “Las elecciones presidenciales a menudo se definen por los Estados indecisos que cambian de preferencia. Los católicos han sido un voto indeciso durante décadas”

Varios líderes católicos y pro-vida en Estados Unidos expresaron también su desacuerdo con la postura abortista de Biden. George Weigel, intelectual de confianza del actual Papa y del anterior, indicó que la elección de un partidario del aborto era de esperar porque Barack Obama es un radical abortista. No hay nada sorprendente en que haya escogido también a un compañero que apoya el aborto en la fórmula más abortista de la historia.

Austin Ruse, Jefe del Instituto Católico para la Familia y los Derechos Humanos, advirtió que con la elección de Biden los demócratas están abofeteando a los fieles católicos. Primero, han nominado al candidato más abortista de la historia. Luego rechazan invitar al Arzobispo de Denver incluso para dirigir una breve oración en su convención nacional. Y ahora eligen un católico abortista para vicepresidente. Sólo los católicos que se odien a sí mismos votarían por esta fórmula.

Pero, hay también una parte pro Choice entre los católicos americanos que se sentirán atraídos por la posición de Biden, que comparten además otros líderes demócratas católicos como Nancy Pelosi y Giuliano Giuliani. El extenso apoyo de Biden al derecho al aborto podría ayudarlo con los católicos más liberales, mientras que su oposición a la interrupción de embarazos en estado avanzado podría atraer a aquéllos que no se sienten cómodos con el procedimiento pero que no lo rechazan por completo.

Sumar a Biden a la apuesta demócrata fue una medida extremadamente inteligente, opina Michael Lindsay, de la Rice University de Houston. Biden tiene lazos en un Estado indeciso muy importante, Pensilvania, donde los católicos son el mayor grupo electoral. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos a menudo se definen gracias a los Estados indecisos que cambian de preferencia. Los católicos han sido un voto indeciso durante décadas.

LA EVANGELISTA SARAH PALIN

La respuesta de los republicanos ha sido espectacular: McCain eligió como candidata vicepresidenta a Sarah Palin, una devota esposa y madre de cinco hijos, el mayor de los cuales marcha en unos días como voluntario a Irak, y el menor ha nacido con el síndrome de Down por expresa decisión de sus padres de no abortar.

La candidata a vicepresidenta va a movilizar a la base conservadora cristiana. Es tan bueno que no me lo puedo creer, decía Ralph Reed, ex presidente de la Coalición Cristiana. Sarah Palin no es alguien que dice estar en contra del aborto para ganarse nuestros votos, sino que es una persona de profunda fe cristiana que practica con el ejemplo.

Sus credenciales ultraconservadoras han revigorizado de la noche a la mañana a la base evangélica que Karl Rove levantara durante décadas. El llamado cerebro de Bush fraguó su victoria a través de la red de iglesias evangélicas que se había mantenido tradicionalmente al margen de la política. El estratega republicano fue capaz de sumar así 16 millones de votos. “La gobernadora de Alaska es la segunda mujer que aspira a la vicepresidencia en la historia del país, tras Geraldine Ferraro” Después del apretado resultado que dejó a Al Gore a sólo 534 votos de la victoria, Rove decidió que le habían fallado tres millones de cristianos protestantes en las urnas. Los siguientes cuatro años se los pasó en ello y así consiguió su reelección en 2004, pese a la invasión de Irak.

Pero hasta ayer los cristianos devotos se sentían un tanto traicionados. Cierto que Bush no permitió el avance laicista y el horror de los matrimonios homosexuales. Pero habrían querido más compromiso. Durante estos años los evangélicos han descubierto su fuerza política y ahora se saben parte fundamental de esa mayoría silenciosa capaz de decidir quién ocupa la Casa Blanca.

Veamos más de cerca qué tipo de cristiana evangélica es Sarah Palin. Forma parte de una galaxia en rápida expansión denominada post-denominacional, en la que componentes evangélicos y pentecostales se están fusionando en combinaciones infinitas que prescinden de toda etiqueta, que están más allá de las denominaciones. Es una tendencia creciente, pues un tercio de los protestantes estadounidenses no descartan acudir a otras iglesias en el futuro, y sólo uno de cada cuatro considera importante no cambiar de denominación.

Según la World Christian Encyclopedia un quinto de los 2.200 millones de cristianos del mundo forma parte de la que se llama ya cristiandad independiente, formas de fe y culto separadas de las denominaciones históricas, que se consideran cristianos a secas, ponen especial énfasis en la literalidad bíblica y tienen una vivencia permanente de lo sobrenatural.

Por lo demás, la gobernadora de Alaska, Sara Palin, es la segunda mujer que aspira a la vicepresidencia en la historia del país, tras Geraldine Ferraro, compañera de fórmula del demócrata Walter Mondale en 1984. Con 44 años, la gobernadora compensa los 72 años de McCain. Y aunque sólo lleva dos años en ese cargo político, es la única con experiencia gubernamental en los dos equipos aspirantes, ya que Obama, Mc Cain y Biden son simplemente senadores. “La elección de Palin está dirigida a los conservadores de su partido, pero no deja de ser una apuesta. Y que puede salir bien o mal”

Palin puede convertirse en un importante imán para atraer votos femeninos, hispanos y de clase media que hubieran ido a la demócrata Hillary Clinton. Además, critica el dogmatismo ecologista, es partidaria de extraer más petróleo aunque dañe el paisaje, está casada con un obrero sindicalista perteneciente a una minoría étnica, los esquimales o inuit, y llevó a cabo una batalla ejemplar contra la corrupción en su propio partido. Y dos datos más: es cazadora, miembro de la National Rifle Association, y pertenece a Feminists for Life (Feministas por la Vida), una asociación al margen de izquierdas y derechas, de la que forman parte también liberales y radicales, de principios pacifistas, contra la pena de muerte, contra la eutanasia y contra el aborto.

Ella es exactamente lo que yo necesito y lo que Estados Unidos necesita, afirmó McCain al presentarla en un acto electoral en Dayton, Ohio. Me ayudará a sacudir Washington, agregó en una clara referencia a que Obama, que hizo del cambio su lema, escogió en Joe Biden a un candidato a vicepresidente que por el contrario lleva 34 años en el Senado, mientras que ella gobierna un Estado pobre, olvidado, el Estado más alejado de Washington.

El ex candidato republicano a la presidencia, Pat Buchanan, calificó la decisión de McCain como la mayor apuesta en la historia política estadounidense. “Si Obama superaba a McCain en popularidad, Palin puede equilibrar la partida frente a Biden” La campaña de John McCain ha apostado que el perfil de mujer abnegada y religiosa de la gobernadora, atraerá a los votantes latinos: Los latinos van a encontrar en ella alguien con quien identificarse, espera Ana Navarro, codirectora de la Junta de Asesores Hispanos de la campaña de McCain. Es una madre de familia con gran fe. Navarro citó en especial su decisión de tener a su hijo Trig, en abril, a sabiendas de que sufría síndrome de Down. Palin se opone al aborto. Navarro reconoce que Palin es poco conocida fuera de Alaska, pero cree que a medida que se divulgue su trayectoria e historia personal cautivará a los votantes. Añade que a las mujeres latinas les gustará ver cómo Palin ha sido capaz de combinar su trabajo con la vida familiar.

El análisis de Peter Baker en New York Times, reconoce que Palin ayudará a McCain entre los cristianos evangélicos anti aborto, una parte del electorado que cree también él determinante para que cualquiera de los candidatos llegue a la Casa Blanca. Baker resalta que la elección de Pain está dirigida a los conservadores de su partido, pero admite que no deja de ser una apuesta. Y que puede salir bien o mal.

JUEGO DE ESPEJOS

Ahora parecería que John Mc Cain reveló fina puntería al escogerla, en contraste con Obama eligiendo al veterano Biden. Y que por eludir la rivalidad y los problemas de liderazgo compartido a que le obligaba Hillary Clinton, podría perder la Casa Blanca. Si Obama superaba a McCain en popularidad, Palin puede equilibrar la partida frente a Biden. Aunque así lo crean los creyentes en la obamamanía, no están aún decididas las elecciones del 4 de noviembre próximo.

Así que las cosas son complicadas en el ámbito religioso de las próximas elecciones norteamericanas. Ninguno de los cuatro candidatos es fácilmente clasificable. Más allá de las etiquetas, el partido demócrata se consolida como opción para los cristianos progresistas y el partido republicano lo es para los cristianos conservadores. No hay sorpresa en ello. Ambos partidos satisfacen a sus electorados naturales, mientras intentan atraer a los votantes dubitativos con perfiles más específicos en cada uno de su dúo de candidatos. Obama se complementa con Biden, y McCain lo hace con Palin. La suerte está echada.