pentagono.jpgSepa cuáles serán los desafíos que encontrará el nuevo inquilino de la Casa Blanca para ejecutar los cambios en política exterior y en materia de seguridad prometidos durante la campaña.

(Desde Madrid) A ESCASOS DÍAS DE LA elección del nuevo presidente de Estados Unidos, la mayoría de los analistas internacionales se concentran en los cambios que pueden producirse en la política exterior norteamericana según que salga elegido Obama o McCain.

“Ambos candidatos son conscientes de que el unilateralismo de Bush ha causado más perjuicios que beneficios a la posición de Estados Unidos en el mundo”

Sin embargo, se está prestando escasa atención a las dificultades que el nuevo inquilino de la Casa Blanca encontrará para ejecutar los cambios prometidos durante la campaña. Estas dificultades procederán de tres fuentes principales: la propia realidad internacional, cuyas variables más importantes no pueden ser gestionadas o alteradas unilateralmente por la superpotencia norteamericana, la estructura de intereses domésticos que incide de forma decisiva en el proceso de decisión y ejecución de la política exterior de Washington, gobierne quien gobierne, y la recesión que atraviesa la economía mundial y cuyo exponente más visible es la crisis financiera.

EL UNILATERALISMO HA CREADO PERJUICIOS

En efecto, ambos candidatos son perfectamente conscientes de que el unilateralismo del presidente Bush ha causado más perjuicios que beneficios a la posición de Estados Unidos en el mundo. “Las diversas minorías sociales utilizan los lobbies en el Senado y la Cámara de Representantes para condicionar las decisiones de política exterior”Sólo en los fugaces momentos en que el todavía presidente Bush recurrió a acuerdos multilaterales –como ocurrió en la invasión de Afganistán tras el 11-S– o en los intentos de hacer avanzar el proceso de paz en Oriente Medio, el liderazgo norteamericano fue reconocido y apoyado por sus propios aliados.

En la actualidad, los grandes problemas que afectan al orden político y militar del sistema mundial no pueden ser resueltos de un modo eficaz y sostenible sin el concurso de la Unión Europea; la Federación de Rusia y China, además de las potencias regionales como Pakistán; India, Egipto, Sudáfrica, México o Brasil.

LA LIMITACIÓN DE LOS LOBBIES

La cuestión, “El lobby de las compañías petroleras de Houston presionará para que Estados Unidos mantenga entre sus prioridades el control sobre la zona del Golfo Pérsico”por tanto, no será si el nuevo presidente norteamericano practicará o no el multilateralismo sino si lo hará recurriendo a los organismos internacionales o si, por el contrario, optará por vertebrar coaliciones diplomáticas y militares variables en su composición y creadas específicamente para gestionar los problemas que presenta la seguridad mundial. El resultado puede ser sustancialmente distinto tanto desde el punto de vista de la legalidad internacional como de su legitimidad política.

No menos importantes son las limitaciones domésticas que tiene que enfrentar todo presidente norteamericano y que resultan del entramado de intereses creados tanto por las grandes empresas como por las diversas minorías sociales (negros, hispanos; judíos; etc.), que utilizan los lobbies en el Senado y la Cámara de Representantes para condicionar las decisiones de política exterior.

LAS PETROLERAS DE HOUSTON

Sin duda, el lobby de las compañías petroleras de Houston presionará para que “La crisis financiera va a obligar al nuevo presidente a revisar la política exterior y la agenda de seguridad nacional heredada de su antecesor”Estados Unidos mantenga entre sus máximas prioridades el control sobre la zona del Golfo Pérsico, y es seguro que el nuevo presidente no podrá ignorarlo aunque ello le provocará no pocas dificultades para llevar a cabo una retirada de las tropas coherente y adecuada.

A este respecto resulta tan revelador lo que se ha debatido en la campaña como lo que deliberadamente han omitido los candidatos sobre la situación en Irak. Los discursos electorales se han centrado en la retirada de las tropas y los plazo de ejecución de esta decisión, pero ninguno de los dos candidatos ha definido el alcance del compromiso político que Estados Unidos mantendrá con las autoridades de Bagdad una vez se hayan retirado las tropas angloamericanas.

LA POLÍTICA DE WASHINGTON CON AMÉRICA LATINA

Análogas “Habrá que recortar gastos militares, incluidos los 200.000 millones de dólares de las intervenciones en Irak y Afganistán” reflexiones podrían realizarse sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que México reclama con insistencia durante los últimos años, la legalización de los inmigrantes hispanos o la política de Washington con Latinoamérica, sistemáticamente ignorada durante los dos últimos mandatos republicanos.

Finalmente, el desencadenamiento de la crisis económica y financiera está ya obligando a la Administración norteamericana a concertar con los dirigentes de las principales economías del mundo una estrategia de recuperación a medio plazo y una redefinición de las normas y el funcionamiento de las instituciones monetarias internacionales.

RECORTE DE GASTOS EN DEFENSA

Más allá de la dimensión estrictamente económica, “El recurso a la emisión sin límite de dólares es cosa del pasado” la crisis financiera va a obligar al nuevo presidente a revisar la política exterior y la agenda de seguridad nacional heredada de su antecesor. Es irreal pensar que el presupuesto norteamericano podrá seguir soportando los 965.000 millones de dólares que han supuesto los gastos de defensa en 2008, cuando tendrá que asumir los 700.000 mil millones de dólares destinados a la adquisición de activos de las entidades financieras del país.

Sin duda, la nueva Administración deberá recortar los gastos militares, incluidos los 200.000 millones de dólares empleados en las intervenciones en Irak y Afganistán, si no desea entrar en una situación de bancarrota técnica, ya que en un período en el que el Euro está disputándole al dólar su posición hegemónica como medio de pago y de reserva en la economía global, el recurso a la emisión sin límite de dólares es cosa del pasado.