bombay2.jpgComprenda por qué el atentado perpetrado en Mumbai debe ser leído en clave nacional como un intento de radicalización del nacionalismo hindú, y en clave internacional como otra advertencia a Occidente. 

(Desde Londres) RESULTA CURIOSO QUE DESPUÉS de haber sufrido una veintena de atentados, India salte a la escena internacional por los hechos de Mumbai. Sin embargo, los días de terror que ha sufrido Mumbai han logrado atraer la atención de los principales medios de comunicación debido a las novedades introducidas por los terroristas: en primer lugar el uso de armas de fuego en lugar de artefactos explosivos.

En segundo lugar, y esta es la clave, el tener a extranjeros por objetivo. En tercer lugar el enfrentamiento prolongado en tiempo en un espacio urbano abierto que ha permitido que los medios de comunicación lo sigan casi en directo.

DESCRIPCIÓN DEL HORROR

“La intervención de la policía india no dio lugar a ninguna negociación y el intento de secuestro se saldó con el asalto a los hoteles con un balance aproximado de 200 muertos” Según parece, los asaltantes, unos 20, se dividieron en dos grupos. Unos estaban registrados en los hoteles con identidades falsas y otros llegaron en un barco pesquero procedente de Karachi. Una vez habían asesinado a la tripulación alcanzaron la costa usado lanchas hinchables. En los primeros momentos se dedicaron a sembrar el caos en la ciudad, principalmente en estaciones de tren (Chhatrapati Shivaji), restaurantes frecuentados por turistas (Café Leopold), hospitales e incluso taxis. Una vez finalizaron esta primera fase buscaron los tres edificios emblemáticos de la ciudad, los Hoteles Taj Mahal y Trident Obedoi y el Centro Judío que se sitúa entre ellos.

En ambos hoteles la idea era tomar rehenes y negociar con las autoridades indias, probablemente la liberación de los presos musulmanes de la organización Muyahidines Indios. Esta afirmación se deduce del equipamiento de los asaltantes y de la vestimenta: chalecos y pantalones donde guardaban abundante munición e incluso comida, lo que indica que su idea era resistir mucho tiempo en los hoteles. Sin embargo, la intervención de la policía india no dio lugar a ninguna negociación y el intento de secuestro se saldó con el asalto a los hoteles con un balance aproximado de 200 muertos entre los que habría 20 miembros de las fuerzas de seguridad y 30 civiles extranjeros de 13 nacionalidades distintas.

DUDAS EN TORNO A LA AUTORÍA

¿Quién está detrás del ataque? “La procedencia del mail, una vez fue rastreado por la inteligencia, se supo que fue escrito desde un ordenador ruso con base en Pakistán” Quizás ésta sea la pregunta más difícil de contestar ya que lo que la autoría es todavía muy confusa. La respuesta más sencilla, pero menos probable, es que los atentados fueron cometidos por un grupo denominado Deccan Muyahideen quienes reivindicaron los atentados vía correo electrónico. Los Muyahidines del Deccan es un grupo sin identificar, que literalmente quiere decir los Muyahidines del Sur (sánscrito), aludiendo a una meseta situada en el centro de la India pero que no aporta nada sobre la naturaleza del grupo.

Así, existen tres elementos que nos hacen pensar que la reivindicación no era auténtica y que la autoría no corresponde a dicho grupo. El primero fue el tono utilizado, mucho más suave que el que habitualmente se utiliza en los atentados en la India. El segundo la lengua, habitualmente los Muyahidines Indios utilizan el inglés para sus comunicados y en esta ocasión se usó el hindi con palabras en urdu, lo que parece un hecho que pretende confundir. El tercer dato es la procedencia del email que una vez fue rastreado por la inteligencia se supo que fue escrito desde un ordenador ruso con base en Pakistán. Además, las autoridades indias señalan que uno de los supervivientes ha confesado pertenecer al Lashkar-e-Taiba, dato que nos aporta mucha información.

¿LASHKAR-E-TAIBA?

Podemos afirmar que todos los indicios parecen señalar a la organización Lashkar-e-Taiba quienes parecen haber llevado a cabo el atentado apoyándose entre otros en los Muyahidines indios y gangster locales como Dawood Ibrahim quien desde 1993 se esconde en Karachi. Parece que muchos activistas de este grupo podrían haber recibido entrenamiento y apoyo por parte de Lashkar-e-Taiba en Pakistán aprovechando su experiencia en este “El propósito de este atentado era llamar la atención del mundo entero sobre la situación que los musulmanes viven en aquellos lugares en los que son minoría” tipo de asaltos (en 2001 realizó un ataque al parlamento indio con hombres armados). Además el pesquero Alpha del que salieron los asaltantes zarpó desde Karachi.

Por otro lado, Lashkar-e-Taiba posee campos de entrenamientos en las zonas tribales de Pakistán. En estos campamentos también se entrenan chechenos que parecen haber influido en la forma en la que se produjo dicho atentado terrorista ya que nos recuerda al secuestro del barco turco de Trabzón, al hospital Budyonnovsk, el teatro Dubrovka o la Escuela Número 1 de Beslán. Además, si damos validez al email de reivindicación del atentado parece que fue enviado desde un ordenador ruso en Pakistán lo que daría más validez a esta hipótesis. Tampoco sería esta la primera vez que terroristas chechenos participan en este tipo de actos ya que en 2007 en la toma de la Mezquita Roja se dijo haber encontraron terroristas chechenos entre los amotinados, aunque en esa ocasión la acción fue llevada a cabo por el grupo Harkat ul Yihad al Islami.

¿POR QUÉ ESTE TIPO DE ATENTADO?

Aunque no existe ninguna justificación para el terrorismo, el propósito de este atentado era llamar la atención del mundo entero sobre la situación que los musulmanes viven en aquellos lugares en los que son minoría. “La estrategia que comenzó en septiembre en Islamabad con el ataque al hotel Marriot parece extenderse a la India haciendo peligrar su despegue económico” Por eso, se trató de llevar a cabo un atentado en el que lo más importante era la visibilidad internacional. Previamente en el periódico Majallah al-Dawa, vinculado con el grupo Lashkar-e-Taiba, se podía leer que la única opción que tenían los musulmanes en la India era la jihad o la emigración. Los enfrentamientos entre musulmanes e hindúes se han incrementado en los últimos meses especialmente en la zona de Cachemira, lugar donde actúan estos grupos. Precisamente, el freno al acercamiento que se ha producido entre los gobiernos de la India y Pakistán era otro de los objetivos que se buscaba con el atentado de Mumbai.

Desde los grupos más radicales se pretende silenciar los esfuerzos que está llevando a cabo el presidente Asif Ali Zardari para mejorar las relaciones con India. Por primera vez un presidente de Pakistán se ha atrevido a calificar de terroristas a grupos de combatientes en Jamu Cachemira. Asimismo, Zardari ha afirmado que Pakistán nunca iniciaría una guerra nuclear con la India lo que supone una medida de confianza.

Esta mano tendida por el presidente pakistaní no debe caer en saco roto con el atentado del 27 de noviembre. El objetivo de los terroristas era exacerbar los ánimos de pakistaníes e hindúes y evitar que pueda alcanzarse la paz en la zona. Por ese motivo, el atentado debe ser leído en clave nacional como un intento de radicalización del nacionalismo hindú y en clave internacional como otra advertencia a los occidentales haciéndoles saber que no están seguros ni en aquellas zonas que habitualmente denominamos para extranjeros. Esta estrategia que comenzó en septiembre en Islamabad con el ataque al hotel Marriot parece extenderse a la India haciendo peligrar su despegue económico.