consejodedefensa.jpgAmérica Latina no sólo ha invertido más dinero en el reequipamiento de los medios de sus Fuerzas Armadas en los últimos 4 años, sino que ha promovido una mayor cooperación en Defensa y Seguridad, profundizando el diálogo político.


(Desde Madrid) EL BUEN COMPORTAMIENTO de las economías latinoamericanas en los últimos cuatro-cinco años –los mejores desde la década de los años 70–, hasta la crisis actual, producto en gran manera del incremento de los precios de las materias primas, ha permitido a los Gobiernos de la región acumular una respetable inversión para el reequipamiento de los medios de sus Fuerzas Armadas (FAS).

“Latinoamérica es una región que históricamente ha dedicado relativamente pocos recursos económicos a la Defensa”Lo que en un primer momento parecía una novedad exclusivamente de Venezuela o Chile, se ha extendido ya a otros importantes países de América del Sur, en concreto Brasil, Colombia y Perú, además del vecino del norte, México. Sus respectivos liderazgos civiles, por distintas pero similares razones, han logrado encontrar la manera de dedicar significativos presupuestos para mejorar la situación de sus Fuerzas Armadas como parte de un proyecto más ambicioso de reforzamiento del peso específico del Estado, lógicamente dentro de su contexto. Este incremento de los gastos dedicados a Defensa se ha producido, por otra parte, con un respetable respaldo popular y sin grandes contestaciones. Los pueblos latinoamericanos reconocen el imperativo de dedicar más recursos para mejorar los niveles de seguridad, a la vez que entienden la necesidad de reforzar los mecanismos públicos especializados en la lucha contra las amenazas globales, sean el terrorismo, los narcotraficantes o la delincuencia organizada transnacional.

TENDENCIA ALCISTA

Los gastos de Defensa en América Latina mantuvieron la tendencia alcista de los últimos años hasta el extremo de pasar de los 24.700 millones de dólares contabilizados en 2003 a más de 45.351 millones durante 2007, lo que representa un incremento de más del 90 por ciento en términos absolutos y casi el doble de lo que aumentó a nivel mundial durante este mismo período. Sin embargo, estas cifras pueden ser interpretadas de forma exagerada si no se analiza con detalle cual ha sido el esfuerzo presupuestario real que representan. En términos globales, Latinoamérica dedicó en 2007 un 1,3 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) a gastos defensa, muy lejos, por ejemplo, del 3 por ciento que la OTAN considera como óptimo o incluso del 2,26 de la media mundial. Además, el 1,3 % del PIB representa el tercer porcentaje más bajo registrado por Latinoamérica en la última década.

Latinoamérica es una región que históricamente ha dedicado relativamente pocos recursos económicos a la Defensa –salvando situaciones puntuales como las guerras civiles centroamericanas o algunos gobiernos militares en el Cono Sur– en comparación con otras zonas del mundo.

“El incremento de la inversión en las FAS ha ido ligado a un acelerado desarrollo de la cooperación militar en esta materia”En los últimos años se ha detectado un punto de inflexión en esta tendencia. Algunos analistas han querido ver en ella el inicio de una espiral armamentista, el comienzo de una carrera hacia el rearme que podría representar un factor de riesgo respecto a la estabilidad política de la zona o un síntoma de ciertas tendencias expansionistas.

En este sentido, hay que reconocer que el incremento de la inversión en las FAS ha ido ligado a un acelerado desarrollo de la cooperación militar en esta materia. Lejos de producir una confrontación abierta –aunque hay que reconocer que en algunos casos se ha producido como la incursión colombiana en Ecuador–, los Gobiernos de Latinoamérica y el Caribe continúan explorando mecanismos diseñados para promover la cooperación en material de Defensa y Seguridad y a la vez establecer diálogos estructurados de naturaleza política y económica. Los ejemplos prácticos en este terreno del último año son muy significativos bajo todos los puntos de vista.

OPERACIONES DE PAZ

La celebración de la VIII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CDMA, siglas en inglés), que tuvo lugar en la localidad canadiense de Banff, entre el 2 y el 6 de septiembre, fue un paso más en ese enfoque cooperativo y hemisférico orientado a una concepción multidimensional de la seguridad, incluyendo todos los factores que afectan a la región. La conferencia se celebró bajo el lema “Mejoramiento de la Defensa y de la Seguridad Hemisférica, Regional y Subregional: Fomento de la Confianza a través de la Cooperación y la Colaboración” y se concentró especialmente en como avanzar conjuntamente en dos aspectos concretos: las operaciones de paz y los desastres naturales, así como en una mayor integración de las estructuras nacionales y supranacionales en el este terreno. Los ministros concluyeron con un compromiso de explorar el establecimiento de un inventario de capacidades y la creación de agencias o grupos civiles que pudieran mejorar la respuesta ante catástrofes de todo tipo, especialmente naturales.

“Las Operaciones de Paz es uno los aspectos donde la cooperación interamericana se ha desarrollado y consolidado más”Claramente, las Operaciones de Paz es uno los aspectos donde la cooperación interamericana se ha desarrollado y consolidado más, hasta el extremo de generar avances concretos a la formación no sólo de doctrinas comunes sino incluso de unidades conjuntas.

En agosto de 2008, los Ministerios de Defensa de Brasil, Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala, Perú u Uruguay constituyeron la Asociación Latinoamericana de Centros de Entrenamiento para Operaciones de PAZ (ALCOPAZ) que agrupa a los centros de entrenamiento para misiones de paz y tiene como objetivo promover el intercambio de experiencias, propiciar la estandarización de procedimientos para la educación y el entrenamiento, y contribuir a la capacitación del personal de los países integrantes en temas relacionados con el planeamiento y conducción de operaciones de paz, especialmente las relacionadas con la ONU.

EL CONSEJO SUDAMERICANO DE DEFENSA

Los contactos que desde hace un tiempo se han mantenido para dotar de una identidad regional en el área de Defensa cristalizaron en diciembre de 2008 en Salvador de Bahía (Brasil) con la decisión presidencial de crear el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) en el marco de UNASUR. Las diferencias iniciales sobre su objetivo y el recelo de que Brasil intentara instrumentalizarlo para solidificar su liderazgo regional fueron superadas por la hábil mediación de la presidenta de Chile, Michelle Bhachelet, y una intensa actividad diplomática permitieron su constitución formal el 10 de marzo de 2009 en Santiago de Chile. La declaración final resalta que el CDS tiene como objetivo principal “consolidar a Suramérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de los pueblos, y como contribución a la paz mundial” y poner en funcionamiento un órgano de consulta, cooperación y coordinación en materia de defensa.

“El CSD prevé adoptar un método estandarizado para medir las compras de armas de cada país”

Según los ministros de Defensa latinoamericanos, el Consejo no será una alianza militar clásica, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ni organizará un Ejército propio ni se inmiscuirá en las decisiones de compra de armas que tome cada país. Sin embargo, prevé adoptar un método estandarizado para medir las compras de armas de cada país, coordinar sus efectivos militares en misiones de paz y de ayuda humanitaria, y potenciar la capacidad regional de producción de sistemas de defensa y tecnología militar.

El CDS esta formado por doce miembros (Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Surinam, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela) y su presidencia corresponderá a la misma nación que preside temporalmente la UNASUR, que actualmente es Chile, y a partir del próximo mayo Ecuador.

LA UNIDAD DE CHILE Y ARGENTINA

A nivel multilateral, durante 2008 tuvieron lugar un gran número de actividades e iniciativas en Latinoamérica y el Caribe que relanzan su perfil en el área de Defensa, Algunas son de carácter marcadamente regional, como, por ejemplo, los avances de la unidad conjunta combinada chileno-argentina “Cruz del Sur”, sin embargo, otras tienen que ver con el renovado interés de potencias externas a la región, sea Estados Unidos, Rusia o China.

“A nadie se le escapa que quizá este renovado interés del Pentágono es consecuencia directa de la mayor presencia en la zona de dos de sus aliados estratégicos: Rusia y China”La fuerza conjunta combinada “Cruz del Sur” se creó en 2005 pero no fue hasta finales del año pasado que inauguró formalmente su cuartel general en Santiago de Chile. Adscrita a las fuerzas de reserva (stand by) de la ONU, esta preparada para ser desplegada en un plazo de entre 30 y 90 días en caso de crisis y emergencia y permanecer en zona entre 6 y 12 meses. Cuenta con unos 1.500 hombres y lo único que falta ahora es su activación oficial.

ESTADOS UNIDOS, RUSIA Y CHINA

Respecto a Estados Unidos, el Pentágono relanzó durante 2008 su interés y presencia militar en el hemisferio y como reflejo de ello se pueden mencionar al menos tres grandes iniciativas: la activación de la IV Flota Naval del Pentágono, los programas Mérida y Colombia, y el proyecto “Enduring Friendship” de reforzamiento de las capacidades de los países de Centroamérica y el Caribe contra el narcotráfico y el contrabando por sus aguas territoriales. En el caso de México, la iniciativa Mérida fue aprobada el 13 de mayo de 2008 por el Congreso norteamericano con la meta de asistir y financiar la modernización de las fuerzas de seguridad mexicanas y centroamericanas a través del suministro de tecnologías de vigilancia y control, incrementar su movilidad y mejorar su adiestramiento y formación.

“En la operación combinada “Venrus 2008″ participaron un total de cinco embarcaciones, implicando a un total de 1.600 efectivos rusos y 700 venezolanos”A nadie se le escapa que quizá este renovado interés del Pentágono es consecuencia directa de la mayor presencia en la zona de dos de sus aliados estratégicos: Rusia y China, ambos de la mano del líder venezolano Hugo Chávez, aunque no exclusivamente de él. Por primera vez desde el final de la Guerra Fría, a finales de 2008, tuvieron lugar unas maniobras navales conjuntas entre Venezuela y Rusia en el mar Caribe. En la operación combinada, denominada “Venrus 2008” participaron un total de cinco embarcaciones, implicando a un total de 1.600 efectivos rusos y 700 venezolanos.