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Todos nos preguntamos si se deben esperar grandes cambios en Irán. A no ser que se produzca una caída catastrófica que solo puede venir de arriba, es decir, de los ayatolas, todo aconseja prudencia. El objetivo de los ayatolas es mantener el régimen, a toda costa.

(Desde Santiago de Chile) NO HAY DUDA DE QUE LAS PEORES PROTESTAS que ha conocido el régimen iraní desde 1979, han tenido lugar en los últimos días. Mas allá de las dudas acerca de los recuentos de votos, se ha instalado un cuestionamiento de la legitimidad del sistema como nunca antes desde la caída del Sha.

“El poder no está en manos de las autoridades electas sino de un Ayatola, quien supuestamente obtiene sus mandatos directamente de Dios, dado el carácter teocrático del régimen”

Al respecto, la pregunta es si estas protestas por masivas que sean se desvanecerán con el paso del tiempo o serán el origen de un cambio profundo. Es decir, si se va a repetir lo que ocurrió con López Obrador en México (que también se atribuyó el triunfo), o será el escenario que en definitiva condujo a las caídas de los gobiernos en Georgia o Ucrania.

Pero hay que aclarar que Irán tiene una diferencia fundamental y radical: que el poder no está en manos de las autoridades electas sino de un Ayatola, quien supuestamente obtiene sus mandatos directamente de Dios, dado el carácter teocrático del régimen. Por si ello no fuera suficiente, el mandato es también constitucional. Así, como líder supremo, Alí Jamenei está por encima de cualquier otro líder, siendo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y de la seguridad interior. Además él nombra a las autoridades del Poder Judicial, de las emisoras de televisión y radio, y a seis de los 12 miembros del Consejo de Guardianes, el órgano que aprueba o rechaza a los aspirantes a cargos de elección popular.

“no son las posiciones en el tema exterior lo decisivo en la intención de voto de la mayoría, sino situaciones internas, tales como la salud económica del país, corrupción , empleo, etc.”

INTERPRETACIONES ERRÓNEAS DE OCCIDENTE

Irán confunde a los observadores occidentales en al menos dos sentidos. Primero, aunque una mayoría de aspirantes queda afuera de la posibilidad de competir por los cargos de elección popular (se exige ser musulmán chií, y apoyar los fundamentos de la revolución, lo que es calificado por el Consejo de Guardianes), los que acuden al electorado, aunque dentro del sistema, le presentan al electorado claras alternativas en cuanto a política exterior, política económica (mercado o mayor o menor participación estatal), grados de liberalización en la vida cotidiana, etc, lo que las transforma en contiendas disputadas con una muy alta participación electoral, con el agregado de una gran población joven.

En segundo lugar, contrariamente a lo que se lee en la prensa occidental, no son las posiciones en el tema exterior, incluyendo Estados Unidos, Israel, o el programa nuclear, lo decisivo en la intención de voto de la mayoría, sino situaciones internas, tales como la salud económica del país, corrupción , empleo, etc.

Las dudas en torno al resultado no solo surgen por la represión en las calles y por la total ausencia de fiscalización externa, sea de observadores de las Naciones Unidas o de la Unión Europea, sino también por la interferencia con Internet y las comunicaciones en general, dado el activo rol que cumplieron redes sociales como Facebook y similares en esta elección.

¿QUÉ VIENE A CONTINUACIÓN?

Todos nos preguntamos si se deben esperar grandes cambios. Se debe considerar que el líder opositor de hoy, Mousavi, participó en la fundación del régimen, y cuando fue Primer Ministro en la década del ochenta fue nombrado por el propio Ayatola Khomeini, por lo que tiene credenciales revolucionarias aún mas sólidas que las de Ahmadinejad. Su participación en la entrega del poder total a los religiosos, incluyendo su apoyo a la ejecución de prisioneros políticos, lo podría poner en ventaja y también figura el hecho de que su participación en el gobierno coincidió con la guerra con Irak (en los años ochenta), lo que le da un estatus heroico para muchos iraníes.

“Si el poder teocrático interviene de manera decisiva, solo sería en aquel escenario que los motiva más que ningún otro, es decir, uno inesperado, donde ese orden estaría en peligro, ya que su preservación es el objetivo principal”

Hoy aparece como la esperanza reformista, pero no hay que olvidar que el régimen clerical tiene una larga experiencia en domesticar a políticos que anunciaron cambios, incluso Presidentes electos por amplia mayoría, cuyos mandatos se transformaron en irrelevantes desde el punto de vista de los cambios, dado el control teocrático sobre todas las palancas de poder real, incluyendo la salida de políticos que no eran bienvenidos.

Esa fue quizás el logro mayor de Khomeini, comparable con lo que hizo Lenin en la Unión Soviética: la construcción de un régimen de nuevo tipo, basado en un caso en el Partido y en el otro en el clero, lo que además le dio unidad a un orden religioso desordenado que carecía de un Vaticano. La creación se mantiene hasta el día de hoy, y de ahí, la novedad que significa una crisis de legitimidad.

En todo caso, a no ser que se produzca una caída catastrófica que solo puede venir de arriba, es decir, de los ayatolas, todo aconseja prudencia. Si el poder teocrático interviene de manera decisiva, solo sería en aquel escenario que los motiva más que ningún otro, es decir, uno inesperado, donde ese orden estaría en peligro, ya que su preservación es el objetivo principal.

EL PROGRAMA NUCLEAR

Por lo tanto, mas allá de los temas internos, no parece que la crisis que hoy vive Irán vaya a generar grandes cambios en su programa nuclear o en el rol que juegan hoy en los conflictos de Oriente Medio y en sus objetivos de seguridad nacional en sus fronteras de Irak o Afganistán, lo que seguramente va a mantener el apoyo a Hamás y Hezbolá por un lado, y negociaciones cuidadosas, en el segundo, ya que no buscan desestabilizar a Irak, sino es en su conveniencia actuar allí en sentido constructivo.

En política interior, seguramente un eventual segundo periodo de Ahmadinejad no va a ser fácil, no solo por el cuestionamiento de Musavi al resultado de la elección, sino sobre todo por los problemas económicos reales.

ISRAEL Y LA PERSIAL DEL SHA

Sin embargo, de consolidarse en el poder y de continuar sin ser negociado o detenido su programa nuclear donde se podría ver un acercamiento inesperado es entre Israel y los países árabes suníes, encabezados por aquellos que se sienten extremadamente amenazados por el programa nuclear de Irán, sobre todo por carecer de medios de respuesta, tales como Egipto y Arabia Saudita.

En otras palabras, así como Israel y la Persia del Sha tuvieron muy buenas relaciones por un enemigo común, en ese tiempo el panarabismo, ahora podríamos ver un acercamiento árabe-israelí, por sentir que Irán es su enemigo principal, aunque no existan grandes avances y hasta retrocesos en las conversaciones con los palestinos.