Lluís Bassets
14/12/10

Bassets sostiene que la gran mayoría de las actividades políticas se desarrollan en secreto, y el servicio de Wikileaks está informando a la mayoría de ciudadanos, que no conocían estos secretos, una información fundamental. Se entiende que el gobierno americano se sienta ofendido por las revelaciones, que, al fin y al cabo, daña su imagen, pero no se puede culpar a los periodistas que ejercen su labor y obligación informando sobre las filtraciones a los que no pueden llegar a ellas. Castigar a estos profesionales es una limitación de la democracia y la libertad, ambas protegidas tras la Primera Enmienda de la Constitución americana. Aún así, posiblemente Assange termine en una carcel estadounidense acusado de espionaje. Los periodistas deben unirse a la defensa y los internautas que apoyan a Assange, pues no es más que uno de ellos, un periodista.

Lluís Bassets es periodista y director adjunto de EL PAÍS. Se ocupa de las páginas y artículos de Opinión. Escribe una columna semanal sobre temas de política internacional.

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