Álvaro Colom es el nuevo presidente de Guatemala tras unas elecciones limpias pero marcadas por el absentismo y por un elevado número de votos intencionadamente nulos. Superar los índices de criminalidad, inseguridad, probreza y bajos niveles de producción son los principales objetivos de la nueva legislatura. La clave reside ahora en la gobernabilidad.
El sandinismo ha vuelto a conquistar la presidencia de Nicaragua tras dieciséis años: la pobreza, la corrupción y el hartazgo de la ciudadanía son las razones principales por las que el electorado se ha decantado por Daniel Ortega, dice el autor. Lo han hecho emitiendo un voto pasional que ha dejado en el olvido los errores cometidos en el pasado. El nuevo gobierno deberá incluir a las fuerzas políticas a través de pactos en el Parlamento. Pero en la medida en que la lucha contra la pobreza no sea un objetivo de la política de Estado, pocas cosas cambiarán en Nicaragua.








