Paul Krugman
9/10/2010
En este artículo, el Nobel de economía Paul Krugman compara la actual situación económica de Estados Unidos con la de Japón en los 90, donde limitaron el desastre gracias a políticas económicas. La pregunta es si Estados Unidos podrá hacer lo mismo o si están destinados al desastre económico. Las reticencias del Partido Republicano están haciendo que las escasas medidas paliativas que se impusieron no estén teniendo demasiado éxito, y si ganan en noviembre la situación no mejorará: el partido no asumirá los problemas económicos pero sí los utilizará para darle importancia a otros temas como la privatización de la Seguridad Social o la revocación de la reforma sanitaria. Así sólo conseguirán incrementar los déficits y empujar a Estados Unidos al borde del desastre económico.
Krugman es columnista de The New York Times
La grave crisis financiera ha afectado también a Europa Oriental, mostrando la fragilidad de unas economías cuyo crecimiento a lo largo de la última década había sido jaleado por numerosos expertos. La cuestión ahora es cómo van a recuperarse países como Letonia por ejemplo y qué consecuencias puede tener para la Unión Europea el hundimiento económico de sus socios del este.
La crisis interna de la República Checa y su repercusión en el proceso europeo inquieta a Bruselas por el alcance que una cuestión interna de un miembro pueda tener sobre el conjunto de la comunidad.
Hoy hay en Estados Unidos 47 millones de latinos con un poder adquisitivo que supera los 900 mil millones de dólares al año, pero ocho millones de ellos son ilegales.
El darwinismo económico, en que sólo sobrevivirán los más aptos, impondrá su nuevo orden sin remisión. Nos preguntamos si España será parte de ¨los más aptos¨ o perderá el tren para salir del caos.
Sepa cómo la crisis económica en América Latina está afectando a los jóvenes, a las mujeres, a los trabajadores pobres, y a la sanidad pública. Comprenda qué vías existen para reducir los marcados déficit sociales en la región más desigual del mundo.
Las cuatro naciones de BRIC aspiran a ser incluidas en los círculos de poder de las potencias mundiales.
Si la izquierda europea no es capaz de liderar la alternativa y ofrecer propuestas al caos actual y a la recesión económica, su espacio político será ocupado por nuevas formaciones de talante populista e incluso ultraderechista.








