Más allá de toda la euforia que la elección de Obama ha desencadenado, un sobrio análisis de la política internacional contemporánea demuestra que estamos viviendo en un orden mundial no americano.
- El regreso del multilateralismo para los problemas globales
por José María Peredo Pombo
Para el vicepresidente Álvaro García Linera, Bolivia está en la etapa de transición de un viejo Estado neoliberal a un Estado nacional, popular, productivo, descentralizado e igualitario.
La renovación de las infraestructuras, la aplicación de una industria verde y eficiente y la mejora del sistema de salud y seguridad social: son los 3 pilares de la economía política de Obama para dar respuesta a la crisis. ¿Los riesgos? generar un déficit público excesivo y añadir más dificultades a su gestión, dicen los escépticos.
Barack Obama ha hecho más por el medio ambiente en una semana que George W. Bush en ocho años. El camino, sin embargo, está lleno de obstáculos y las dificultades económicas y retos en el exterior pueden condicionar fuertemente cualquier avance verde en el futuro.
España tiene dos prejuicios antisemitas que se mezclan, dice el autor: uno es el histórico, de la inquisición, el del miedo a ser percibido como judío. Y a este antisemitismo latente, se le suma el nuevo antisemitismo, el de una parte de la izquierda española, explica.
Una política de presión sobre el gobierno afgano combinada con la mano tendida que supone el nombramiento de Richard Holbrooke: es la estrategia que la nueva Administración de Estados Unidos busca implementar para estabilizar Afganistán, un país que no pudo ser dominado ni por griegos, británicos o rusos, y cuya inestabilidad amenaza con extenderse por la región.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debería reunirse inmediatamente y declarar Gaza como zona de emergencia bajo el paraguas de Naciones Unidas en virtud del Capítulo VII, y enviar inmediatamente una Fuerza Multinacional de Pacificación a la Franja en coordinación con Israel y la Autoridad Nacional Palestina.
La criminalidad es una de las lacras de América Latina. Para reducir su incidencia, los Estados necesitan intervenir con un enfoque social más efectivo que las simples actuaciones policiales. 








