Roger Cohen
9/10/2010
Cohen asegura que el sentimiento anti-islámico ha crecido en Europa y los Estados Unidos. En el último, la crisis económica ha acabado con el ideal de «sueño americano» con el que tanto crecieron, y esto ha llevado a la superficie mucho odio y resentimiento. Los problemas de desempleo, vejez de la población y las nuevas políticas de inmigración de Europa han alimentado el rencor, y los dos continentes ven al Islam como el enemigo. La sinceridad del Imán Feisal Abdul Rauf de unificar las dos culturas con la construcción de la mesquita en la Zona Cero es beneficiosa, pero en este momento de odio quizá no sea lo más prudente.
Cohen es columnista en The New York Times
Robert C. Bonner
Paul Krugman
Michael Gerson
Para analizar dónde estuvo entonces la falla, pedimos la opinión de tres expertos en seguridad y asuntos militares, dos israelíes y un británico: el Coronel Richard Kemp, que se desempeñó como Jefe del Equipo de Terrorismo Internacional del gobierno de Gran Bretaña-invitado esta semana a una conferencia en Jerusalem-, el historiador militar Profesor Martin Van Creveld de la Universidad Hebrea de Jerusalem y Ron Ben Yshai, el más experiente cronista y experto en el tema en los medios israelíes, que ha cubierto diversas situaciones de guerra y conflicto, no solamente entre Israel y sus vecinos sino también fuera de las fronteras locales.
Son varios los temas relacionados al conflicto entre Israel y los árabes-del cual derivan los problemas entre Israel y los palestinos- que requerirían de sicólogo, más que de un buen historiador, para ser analizados debidamente. Hoy quisiera concentrarme en uno de ellos, pero dando sólo un ejemplo concreto, para ir directo al grano en lo que este espacio permite.
La crisis mundial agravó escándalos éticos inadmisibles. Entre ellos: 1. El hambre inexplicable. Con la ola de innovaciones tecnológicas el planeta puede producir alimentos para una población bien superior a la actual, sin embargo uno de cada 6 habitantes tiene hambre.








