La sociedad cubana tiene graves problemas que no terminarán con el fin de la dictadura ni con el levantamiento del embargo de Estados Unidos al Gobierno de la isla. La doble moral en la que generaciones de cubanos se han formado para poder sobrevivir, es un flagelo que hipotecará en alguna forma la calidad de su futura democracia, dice el autor.
- Transformación post-socialista en Cuba
por Luciano Anzelini - Cuba, tras los pasos de China y Vietnam
por José Luis Martínez
Además de otorgar a Bolivia un respiro, la reciente reunión de urgencia de los doce países de la UNASUR a iniciativa de Michelle Bachelet ha supuesto sobre todo una muestra de poder inteligente y una prueba más de la consistencia del consenso por la estabilidad y el desarrollo en América Latina.
América Latina debe reexaminar las regulaciones, las prácticas especulativas, las altas inequidades, el papel de la política pública, y muchos otros importantísimos asuntos que subyacen del trágico derrumbe de Wall Street. La región debe salir de una vez de los economicismos estrechos, y visualizar qué componentes básicos del capital social como la confianza y la ética tienen enorme peso sobre la economía. Es hora.
Con frecuencia los medios de comunicación resaltan el papel determinante de las minorías en las elecciones norteamericanas, aportando para ello distintos datos. Pero este asunto es mucho más complejo de lo que parece a primera vista. No todos las comunidades latinas, asiáticas, de color, o judías votan en bloque, ni mucho menos.
El delito organizado, los secuestros extorsivos, la narcoguerrilla y el lavado de dinero describen hoy la realidad de muchos países de América Latina, que tiene un componente cada día más transnacional, y frente a la cual la respuesta de mano dura ha resultado ser ineficaz.
Los analistas económicos pronostican en Brasil dos escenarios posibles: aumentar la tasa de interés para reducir el consumo y equilibrar las cuentas externas, o devaluar el real frente al dólar. El primer escenario significa soportar tasas de interés más altas aún que las actuales. El segundo genera presiones inflacionarias.








