Tras la reciente Cumbre Iberoamericana, se puede trazar un paralelismo interesante entre la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la secretaría permanente del Mercosur: si no se refuerzan esos mecanismos, actores y procesos supra-estatales, la esfera externa no será otra cosa que la puesta en escena mediática de la colisión de visiones e intereses domésticos.
- El necesario reciclaje de las Cumbres Iberoamericanas
por Luis Méndez Asensio - Las Cumbres Iberoamericanas: ¿vaso medio lleno o medio vacío?
por Ricardo Israel Zipper
La presidencia de Cristina Fernández tendrá que dar cuenta de una de sus principales promesas de campaña: enfrentar las presiones inflacionarias sin el recurso a las recetas ortodoxas que aconsejan enfriar la economía. Para ello deberá resolver por lo menos dos desafíos: mejorar la distribución y atraer más inversiones al país. En cuanto al sistema de partidos, lo previsible será la conformación de un esquema bipolar entre una coalición de centroizquierda y otra de centroderecha.
América Latina tiene una oportunidad muy favorable para luchar por la equidad. Los buenos resultados macroeconómicos de los últimos años, la profundización democrática que ha llevado a una nueva generación de gobiernos renovadores, y las fuertes demandas de la ciudadanía exigiendo más igualdad, ofrecen tierra firme para aplicar políticas a su favor. 


La indefinición del programa económico de Cristina Fernández de Kirchner tiene que ver con que la ambigüedad le permite a la futura presidenta gozar de manos libres para lograr un nuevo pacto social. En todo caso, en algún momento la presidenta tendrá que decidir si mantiene el discutible giro a la izquierda, si ocupa definitivamente el centro progresista o si se deja llevar a cualquier parte para conservar el poder. 









