América Latina, con más de una tercera parte de su población en la pobreza, es especialmente vulnerable a la crisis económica mundial: el descenso acuciado del envío de remesas desde Estados Unidos y Europa, sumado al auge de los precios de los alimentos, plantean una difícil realidad a corto y medio plazo que exige urgentes políticas agrícolas y económicas, además de vigorosas políticas sociales, dice el autor.
- El hambre inexplicable en el siglo XXI
por Bernardo Kliksberg - Por qué hay que aumentar la oferta mundial de alimentos y subsidiar a los pobres
por Joaquín Mirkin
Los dos equipos rivales se aprestan a unas semanas de reñida campaña electoral: por el partido demócrata, un afroamericano que se hizo cristiano de adulto y un católico progresista defensor del aborto; por el partido republicano, un anglicano tibio y una evangelista convencida. Sepa quién es quién en el complejo panorama político-religioso estadounidense.
Un gigante como Rusia no puede ser amedrentado con represalias de sus vecinos occidentales, sobre todo porque la energía que hace funcionar a los países europeos proviene en gran medida de 
Rusia intenta renacer jugando con la fuerza de sus dos instrumentos geoestratégicos: el petróleo y el gas natural.
Desde Angola y la República Democrática del Congo a Camboya, pasando por Afganistán o Colombia, un buen número de países han sufrido y sufren graves conflictos por el control de los recursos naturales (petróleo, diamantes, maderas nobles, cacao, cocaína y el opio). Aunque algunos conflictos han finalizado, otros siguen en marcha.
Al Qaeda está perdiendo el apoyo de destacados clérigos islamistas y antiguos yihadistas por las acciones llevadas a cabo durante estos últimos años, que han dejado un espantoso saldo de muerte (especialmente en el mundo islámico), destrucción y miseria que ha terminado afectando a la propia coherencia de su discurso. ¿Significa esto que Al Qaeda va a desaparecer como fruto de las críticas recibidas por parte de sus antiguos partidarios? En el corto y medio plazo, desde luego, no.
El conflicto entre Georgia y Rusia nos hace experimentar una vez más que en pleno siglo XXI –el mismo de Internet, la carrera espacial, del iPhone y otros ingenios asombrosos– la civilización, igual que en otros momentos históricos, se muestra con crudeza y con los mismos apetitos que han desencadenado otras tantas guerras: la ambición de poder y de hegemonía económica y militar.
El poder adquisitivo de la comunidad hispana en Estados Unidos supera los 830 mil millones de dólares al año, pero sólo 21 de los 535 congresistas de las dos cámaras son latinos. La crisis económica, la educación y la frustrada reforma migratoria están entre los reclamos hispanos para el próximo presidente. Su voto cuenta, y éste es un hecho que no escapa a los principales candidatos: los latinos podrían definir las elecciones.








