La desafección de los ciudadanos hacia la política no es un fenómeno nuevo, pero sí el cariz que toma en la actualidad. El indicador más claro es la creciente abstención que se registra en las elecciones. Esta desafección se da al mismo tiempo que una gran adhesión ciudadana a los sistemas democráticos. Nunca hemos tenido tanto interés por la democracia, pero crece la disconformidad de los ciudadanos.
- Democracia y politización: ¿está en riesgo el pluralismo?
por Nelson Pilosof - La era del entretenimiento político
por Diego Fonseca
El error europeo respecto a las últimas acciones rusas en el Cáucaso se deriva de su incapacidad para articular una posición sólida y acorde con sus intereses. Moscú desea diversificar su economía y no limitarse a ser un mero proveedor de energía, y en este sentido Bruselas tiene elementos para negociar. Si no los aprovecha, Rusia terminará reorientando su suministro energético hacia Asia, dice el autor.
Las relaciones de Chávez, Morales y Correa con Irán y Rusia despiertan preocupación, no sólo por su estrategia antiestadounidense, sino porque en los países andinos la utilización de la violencia mediante la intimidación es financiada y respaldada por regímenes autoritarios, dice el autor.
Alan García es un político reciclado, que ha aprendido de los fracasos de su primera presidencia en los ochenta. Hoy habla de fomentar las exportaciones, de libre comercio y de competitividad. El país está a la espera de recibir el grado de inversión.
Los últimos acontecimientos en Bolivia nos preocupan a todos los que tenemos esperanzas en la consolidación del cambio en democracia, dice el autor. Lo que se está llevando a cabo en América Latina es un cuestionamiento de la distribución del ingreso en una de las áreas más desiguales del planeta, y genera resistencias, no sólo institucionales o comunicacionales, añade.
Enfrentarse a Estados Unidos y el alto precio del petróleo: éstas son las razones de la heterodoxa alianza entre Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Irán, Siria, Bielorrusia, Rusia, los grupos palestinos y libaneses, la guerrilla colombiana y hasta los separatistas georgianos de Osetia y Abjasia. Un eje que tiene en la primera línea mediática, al presidente Chávez, afirma el autor.
Cada país encuentra las formas de elaborar su pasado traumático; de superar –o no– los enfrentamientos históricos; de asumir –o no– las culpas personales y responsabilidades colectivas. Más allá de los debates, con decisiones judiciales como las ejecutadas en Argentina en materia de derechos humanos, se delimita la línea entre justicia e impunidad, asentando cimientos éticos más sólidos para construir el presente y enfrentar los desafíos futuros, afirma el autor.
Vendedores ambulantes, trabajadores por cuenta propia, obreros especializados, técnicos, microempresarios, pensionados y aun profesionales universitarios, se ven enfrentados a una realidad paradójica y desesperanzadora en América Latina. Ven que sus esfuerzos los mantienen atados a una situación de penuria de vida de la cual no pueden escapar.








